Juro acatar el 2019 de manera ejemplar

Pues es con los libros, buenos y malos, con que los Quijotes hacen sus vidas y los Cervantes su literatura, y eso no tiene vuelta de hoja.

Andrés Trapiello

 

Tal día como hoy, hace justo un año, llegaba yo a Madrid con un coche y cuatro maletas. Venía de una pequeña isla donde la vida sencilla es lo que se lleva y me propuse complicarme mucho las cosas para vivir intensamente. Mi abuela a estas personas nos llama “fragilonas”, y mi abuela no sabe ni quién es Taleb. Como a Pla, me gusta Madrid si pudiera volver cada noche a Lanzarote. Algo de nosotros conté aquí.

Suele ser habitual que a fines de año uno haga un balance, más o menos creíble, de lo que ha sido su vida durante los pasados 365 días. Más habitual es pedirle al año nuevo cosas: sentido a una vida mediocre (como si no fuera ésta la única que lo tiene), ponerte en forma, encontrar una trabajo mejor, llamar más a tu abuela, estudiar lo que sea. No hay lista que se libre de lugares comunes y de su consiguiente maleficio.

Yo no voy  a pedir nada, voy a jurar. Juro acatar el 2019 por imperativo terapéutico, por la diversidad de mi mente dispersa y por la unidad territorial de mis extremidades. Prometo ponerme en mi sitio. Afirmo categóricamente aquí que conmigo no cuenten para ninguna revolución, ni viva ni muerta.  No es que yo sea de la Tercera España, es que soy de la cuarta: la de la pereza máxima; la del pfddddd; la del emoji de la chica que se lleva la mano a la frente; la España de los ironistas melancólicos que no cursamos causa emocional más allá del ámbito particular. No es que nos dé todo igual, no me malinterpreten, es, sencillamente, que sabemos que vamos a perder. Un comprensible ahorro de fuerzas. Como dice mi amigo Luis “se vienen años para sentirse solo”, lo emocional arrasa todo lo razonable.

He estado leyendo estos días las conversaciones entre Coetzee y su psicoanalista (lo pueden llamar masoquismo porque otro nombre no tiene). Tengo hasta pesadillas con el puto Coetzee, empeñado en que los recuerdos puedan ser maleables y adaptarlos cinematográficamente en tu psique para que todo lo que en realidad fue una desgracia, en tu memoria haya sido guardado como un momento normal, incluso épico. Un Inside Out para adultos, a posteriori. Decía Baroja que el psicoanálisis es “el cubismo de la medicina”. Aún así encuentro alivio, ¡yo!, que vivía fuera de toda narrativa, ahora necesito el consuelo de un libro que me lleve a un mundo que no existe de puro real. Buscando, como decía en el más bello tuit de 2018 Ignacio Peyró, que cada día nos deje la misericordia de quedarnos dormidos leyendo.

Por circunstancias que no vienen a cuento, yo me encuentro rodeada de personas felices. Empeñadas, además, en que yo también lo sea. Juro solemnemente mantenerme en la trinchera de zona melancolía. Poco se valora la tristeza, con lo inspiradora que es. Habrá algo más hermoso que una mujer herida, ladeada por el peso de un dolor, con la mirada baja y mostrando una espalda esculpida con delicadeza. Únicamente en la más absoluta intimidad reconozco que admiro a las personas felices, y que parte de mi fortuna la amaso con sus palabras.

No se ha muerto nadie cercano. Ni enfermedades graves. Juro al 2019 no morirme ni enfermar. Dice mi médico que tengo un útero ejemplar, y en el laboratorio de analíticas han colgado el mío en un tablón, en el museo de los hemogramas yo soy el monumento principal. Ejemplar.

Y, finalmente, mi juramento quijotesco, libros para hacer la vida. De lo que podremos deducir que no pienso creer honradamente en más causa que la mía. Y la mía es vivir y dejar vivir. Hacerle cada día una ofrenda a la elegancia. Imponer mis ideas sólo en Twitter y Facebook; a saber: respeto no militante a las derechas de España. Para militar hace falta mucho suplemento vitamínico y a mí me sientan todos mal. Y para respetar a la izquierdas hace falta no respetarse a sí mismo, y ahí no hemos llegado aún.

He aquí las letras con las que pretendo empezar a cumplir mi mandato:

  • Clásicos para la vida, Nuccio Ordine (Acantilado)
  • Serotonina, Michel Houellbecq (Anagrama)
  • La mente de los justos, J. Haidt (Deusto)
  • Tierra, tierra, Sándor Marai (Salamandra)
  • Desgracia, Coetzee
  • Comimos y bebimos, Ignacio Peyró (Libros del Asteroide)
  • Novela de ajedrez, Stefan Zweig (Acantilado)
  • La hija de la española, Karina Sainz (Lumen)
  • El gran circo de la economía, Peter Leeson (Deusto)
  • Rastro, Andrés Trapiello (Destino)
  • Una mujer por los caminos de España, Clara Campoamor
  • El resentimiento trágico de la vida, Unamuno.
  • Benet, la ambición y el estilo, Rafael García Maldonado (Ediciones del viento)
  • Sobre los acantilados de mármol y La Emboscadura, de Ernst Jünger.
  • El futuro es hoy, José María Aznar (Península)
  • La llamada de la tribu, Mario Vargas Llosa (Alfaguara). El único libro que voy a releer.

Un comentario sobre “Juro acatar el 2019 de manera ejemplar

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: