Vuelve conmigo

Perdóname.

Te perdono.

Vuelve conmigo.

No.

¿Por qué? He hecho todo lo que me pediste, estoy intentando arreglar las cosas.

Porque hay una cosa que no puedes arreglar, y es que ya no te quiero.

Piensa en nuestra familia. Los niños. Hagámoslo por ellos. Yo te quiero. Lo que hice no tiene nada que ver contigo, fue una tontería. Me sentía solo. Viejo. De pronto ella, tan joven, loca por mí. Se me fue la cabeza. Pero esta vida es una mierda. No la soporto. No para de pedirme que nos casemos. Mis padres no me hablan, se sienten avergonzados. Tu familia me odia. Nuestros amigos… en fin, ya no tengo amigos. Todos creen que soy un sinvergüenza. Soy un desgraciado. Ella me presiona. Le prometí todo. Joder, le prometí todo. Que dejaría a mi mujer y me casaría con ella. Ella se lo dijo a su familia y ahora no acepta que yo me eche atrás. Pero no quiero esta vida. No es mi vida. Mi vida sois tú y los niños. Nuestros desayunos. Escucharte cantar. Servirte una copa de vino cuando te pones a cocinar. Hacer la compra. Hacerme cargo de la casa. Te imagino sola. ¿La lavadora sigue soltando agua? Déjame ir a arreglarla. Mi madre me ha dicho que la llamas todos los días. Gracias. No me extraña que te quieran casi más que a mí. Eres la mujer de mi vida, el amor de mi vida. No sé cómo he llegado a esto. Aceptaría vivir contigo aunque me dejes en la caseta del perro. Necesito ver tu cara todas las mañanas, esos recogidos improvisados que te haces para que el pelo no te moleste. Echo tanto de menos ver una serie contigo, !nuestras series! Cómo nos gustaba ese momento. Extraño verte leer, contarme anécdotas y frases que te gustan. ¿Qué estás leyendo ahora? Me derrumbo cuando pienso que no sé nada de ti. Los niños me dicen que estás triste. Eso me mata. Pobres, no lo quieren decir para no hacerme daño pero sé que me culpan. Ellos lo saben todo, aunque no digan nada. Si estás triste es porque me echas de menos. Eso quiero pensar. ¿Me echas de menos? Podemos intentarlo. Somos un matrimonio increíble. Mis amigos me envidiaban por lo bien que nos entendíamos. Porque tú siempre has entendido mi trabajo y me has respetado, me has ayudado, es más, creo que si he llegado tan alto es gracias a ti. Quiero pensar que también yo te ayudé en tu carrera. Me siento un extraño en este apartamento improvisado. No sé qué hacer para poder estar más tiempo con los niños, con mi trabajo es imposible que se queden a dormir conmigo. Ella está aquí viviendo. Peleamos todo el día. Le digo que se marche. Con suerte, en poco tiempo se dará cuenta de que soy un vejestorio amargado y que nada tengo que ver con el hombre con quien tuvo una aventura. Yo con ella estaba pletórico. Me sentía como cuando tenía 20 años. Qué tontería. En realidad, me sentía ridículo yendo a discotecas. Pero no sabía cómo parar. Cuando le dije que no quería dejarte, se puso furiosa. No la culpo. Ella es joven, está enamorada o cree estarlo y ahora es cuestión de ganar o perder. Ella te odia. Quiere sentir que te ganó. Pobre. Si ella supiera lo desgraciada que será conmigo.

Estuviste con otra mujer durante un año mientras estábamos casados. Cuando me decías que tenías un viaje de trabajo y yo hacía malabares para apañármelas sola, era mentira: te ibas con ella. Cuando me enteré de tu infidelidad te pregunté, quise comprenderlo. Te acepté de nuevo con condiciones, pero volviste a marcharte con ella. Ahora vives con ella. Llevamos separados un año. Los niños y yo hemos sufrido mucho pero empezamos a adaptarnos a la nueva situación. Por favor, si tienes problemas, arréglalos, pero no me cuentes lo que me has contado ya mil veces. Tienes que dejarme ir. Como yo te dejé ir a ti. Aún queriéndote muchísimo. Porque eras el amor de mi vida, el padre de mis hijos, mi mejor amigo. Porque adoraba tu forma de ser, con tus rarezas. Te admiraba tanto. Pero te fuiste. Me dijiste cosas horribles. He vivido una farsa. Me has humillado con crueldad y saña. Puedo respetarte, puedo tener una relación cordial por los niños, pero no puedo volver a quererte. Contigo siento un pánico constante. Necesito dormir tranquila.

Los niños me dijeron que por las noches te escuchan llorar. También ellos lloran cuando los voy a buscar porque no quieren venirse conmigo. Tú, al menos, puedes culparme a mí. Yo tengo que mirarme todos los días en el espejo sabiendo que las personas que más quiero en el mundo sufren por mi culpa.

Yo lo voy superando. Los niños también lo harán. Sólo tienes que organizarte y estar con ellos el máximo tiempo posible. Y, si no eres feliz con ella, pues déjala. Pero esto no es asunto mío.

La voy a dejar. A veces me encierro en el baño para escribirte porque si ve que te escribo mensajes se enfada muchísimo. Pobre chica, ha pasado de ser mi amante a ser la mujer que vive conmigo mientras yo quiero a otra. A ti. Mi mujer. Por siempre.

Por cierto, la lavadora ya está arreglada.

2 comentarios sobre “Vuelve conmigo

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  1. Tal cuál… Muy bien reflejado. Me ha vuelto esa angustia en la garganta mientras lo leía como cuando lo viví en primera persona con los matices particulares y salvando las distancias, pero en resumen, tal cuál.

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